Durante los meses de octubre y noviembre, el grupo de los chicos y las chicas más mayores del centro Espiral Lavapiés ha llevado a cabo un taller de videopoesía cargado de creatividad, ilusión y trabajo colectivo. La propuesta, que partió desde cero junto a los dos artistas que han dinamizado todas las sesiones, ha culminado en una pieza audiovisual muy especial que pronto se estrenará en el Museo Cerralbo, todo un reconocimiento al proceso artístico vivido.
Desde el primer día, los participantes mostraron una motivación propia de la experiencia. En las sesiones, cada uno comenzó redactando de manera libre y personal sobre temas que iban surgiendo. Poco a poco, esas pequeñas reflexiones individuales se transformaron en un ejercicio de conexión grupal, donde compartieron sus experiencias, sus afectos, sus retos y sueños dentro de la comunidad Espiral, y así ha sido como ha surgido el tema del video poema: “La familia Espiral”.
Guiados por los artistas que dinamizaron el taller, el grupo no solo escribió, sino que aprendió a escuchar, a unir voces, a pulir significados: trabajaron en equipo para componer versos, crear imágenes poéticas, seleccionar sonidos y diseñar planos para su video poema. Fue un proceso creativo profundo, lleno de descubrimientos y de sentido compartido.
El resultado final es una videopoesía conmovedora, llena de símbolos y emociones, que pone en escena qué significa para estos jóvenes ser parte de “La familia Espiral”: un espacio de pertenencia, apoyo mutuo, crecimiento y transformación. Muy pronto, este video se estrenará en el Museo Cerralbo, un lugar lleno de historia y belleza en Madrid, ubicado en la calle Ventura Rodríguez, 17. Este palacio-museo, con su encanto decimonónico, será escenario de una proyección que reconoce el esfuerzo, el talento y las voces de estos jóvenes creadores.
Queremos agradecer especialmente al Museo Cerralbo por abrir sus puertas a este proyecto tan valioso, y a los artistas mediadores por su entrega y profesionalidad. Gracias a todos por acompañar a los chicos y las chicas de Espiral en una experiencia que trasciende lo artístico: es también experiencia de identidad, comunidad y esperanza.
Este taller no solo refuerza nuestro compromiso con la educación integrada y la creatividad, sino que remarca el valor de ofrecer a la infancia y juventud espacios para expresarse, para conectar, para construir su propio relato. En Espiral, seguimos creyendo en la potencia de la palabra, la imagen y la pertenencia como motores de cambio.




