Los equipos educativos de los tres centros de atención a la infancia de Asociación Espiral Loranca se reúnen una vez al mes de manera presencial. Estos encuentros, que van rotando por los distintos centros, son un espacio fundamental para hacer equipo, sentirnos cerca y trabajar de forma alineada en los objetivos y la misión común de Espiral.
Cada reunión comienza desde la acogida. La educadoras del centro que ejerce de anfitrión, en este caso las compañeras del centro de Espartales en Alcalá de Henares, asumen el cuidado de ese primer momento: preparan el desayuno y crean un ambiente que invita a compartir y a sentirnos como en casa desde el principio. Este gesto sencillo, pero muy significativo, marca el tono de la jornada y refuerza la idea de comunidad y familia que atraviesa nuestro trabajo diario.
Estos encuentros mensuales son especialmente valiosos si tenemos en cuenta el esfuerzo que suponen. Los centros están ubicados en municipios diferentes, con distancias que no siempre facilitan el encuentro, y además las reuniones se realizan en días en los que, por la tarde, los centros abren con normalidad para recibir a los niños y niñas. Aun así, el equipo educativo hace un esfuerzo consciente por encontrarse presencialmente, convencido de la importancia de mirarnos, escucharnos y pensar juntos.
En el último encuentro, uno de los ejes principales ha sido profundizar en las huellas de Marcelino Champagnat en nuestra obra social. A partir de esta reflexión compartida, hemos comenzado a diseñar las actividades especiales que se llevarán a cabo con motivo del día de Marcelino, cuidando que tengan sentido para los equipos y para la vida cotidiana de los centros.
Además, se ha aprovechado este espacio para poner en común la programación y la estructura de los campamentos de verano que se desarrollarán durante el mes de julio. Cada centro está adaptando sus propuestas a la realidad concreta de su municipio, manteniendo una coherencia común que garantice una intervención educativa de calidad y ajustada a las necesidades de cada grupo.
Estas reuniones no son solo un espacio de coordinación, sino una apuesta clara por el cuidado del equipo, el trabajo compartido y la construcción de una mirada común que fortalece nuestra intervención con la infancia.
¡Gracias equipo!





